Tuesday, February 13, 2007
Monday, October 30, 2006
Friday, September 08, 2006
Thursday, September 07, 2006
CAPILLA PUNTA LAVAPIE

ARQUITECTO : GINO SCHIAPPACASSE R.
SUPERFICIE : 90 m2
2006
LUGAR
Esta capilla está emplazada en la caleta de pescadores Punta Lavapie de la comuna de Arauco. El lugar es un sitio esquina, lejos del mar, que esta en la parte alta de la caleta, continuando por el camino de acceso entre las casas del vecindario.
El terreno es una concavidad en la calle que gira y baja hacia el mar quedando un gran desnivel contenido. El acceso se planteó por la calle que baja a media altura por medio de un puente que salva esta hondonada.
Para salvar esta sensación de hundimiento se penso en un volumen de gran verticalidad que permitiera emerger y tener presencia, en toda la caleta, accediendo al nivel superior donde está la capilla y dejando un zocalo inferior donde se funde con lo comunitario.
PLANTEAMIENTO
Se pensó como un espacio unico cerrado, casi como un galpon, con pequeñas aberturas al norte para que se cuele la luz a hurtadillas y el paisaje del mar por pedacitos, como una manera de sacarlos de la cotidianeidad, y presentir lo trascedente de estar reunidos en nombre de Dios.
Un ambito de oracion en medio de un vecindario, casi como las hermitas a la vera del camino, a la que se le prenden velas.
Donde cada habitante es un potencial predicador, el edificio debia ser un icono catolico, un icono muy modesto, esencialmente simple y basico, con la expresión elemental de un templo de raiz apostolica romana, con nartex y campanario que llamara a la liturgia.
Lo mas convencional posible, para que se identificara su carácter de iglesia oficial en una comunidad conformada por unos 20 fieles, donde la vida sacramental es habitualmente como los primeros cristianos, sin un ministerio pastoral habitual
LA CASA SUMATIVA
LA VIVIENDA SOCIAL COMO LUGAR PRODUCTIVO
Con las fluctuaciones de nuestro modelo de libre mercado una familia chilena promedio de escasos recursos, sobre todo en el limite de la pobreza, tendrá a lo largo de su vida, inevitablemente, irregulares episodios de cesantía por falta de empleo. Aun cuando predomine el trabajo permanente, habrá periodos de dos, de uno o ningún proveedor del sustento en la familia.
La vivienda como espacio arquitectónico ha sido pensada para que viva y se desarrolle un grupo familiar en que es crucial la sustentabilidad económica como base de su sustentabilidad grupal. Sin ello la familia puede destruirse.
Antiguamente la vivienda y el lugar de trabajo era uno solo, no se concebía el uno sin el otro, tanto en la agricultura como en el artesanado y la manufactura. Mas tarde el capitalismo industrial y el postindustrialismo de servicios, por efecto de la división del trabajo, concibieron su separación que, incluso, fue declarado como un principio en la Carta de Atenas de Le Corbusier, uno de los arquitectos precursores del modernismo en la arquitectura y el urbanismo.
La vivienda social, inicialmente como vivienda obrera, se piensa como un lugar para vivir, separado del lugar del trabajo.
La vivienda como un contenedor de resguardo social y provisión emocional afectiva para sus integrantes, también puede ser mirada, en forma alternativa, como un lugar de creatividad parental y filial- el padre es modelo de la ética del trabajo para sus hijos- en su mutua formación y oportunidad de iniciativa económica y provisión productiva.
Si se repiensa su rol sumando lo productivo, puede ser la infraestructura básica, el recipiente del sustento económico que da sustentabilidad familiar y social en los parentesis en la continuidad laboral, o de complemento al empleo cuando los ingresos son insuficientes.
Asi como Yunis, creador del Banco de los Pobres piensa que la oportunidad de salir de la pobreza es salir de la dependencia y la falta de oportunidades hacia su propia promoción, en Italia, país desarrollado, se provee la mayor parte de su economia de las empresas familiares que se desarrollan en un lugar propio.
Al incorporar un lugar de trabajo a la vivienda que la haga mas sustentable y sea herramienta de ingresos adicionales ya sea mono o multifamiliar o de carácter comunitario, puede reforzar el arraigo y aminorar la migración y el abandono parental. Al quedar sin empleo el jefe(a) de familia no quedará sin trabajo y tendrá un lugar que puede proveer su propio negocio como paliativo para los periodos de baja económica o incremento empresarial que impulse su autonomía en el empleo.
Un antiguo proverbio dice que en vez de regalar un pez cada dia es mejor enseñar a pescar. Agreguemos que también es necesario proveer la caña de pescar y el bote.
Muchas familias hoy tienen techo, pero es un techo precario cuando no esta asegurado el sustento permanente.
La utilización de la vivienda como lugar productivo se hace frecuentemente en forma informal, para lo cual el poco espacio residual o la transformación de lo habitacional es ocupado por esta actividad que altera el desenvolvimiento normal de la vivienda. Tipologías como el almacén, el taller mecánico, el pañol carpintero, salón de peluquería, o la fabrica artesanal son tipologías productivas que conviven con lo habitacional. Como la vivienda no es concebida con esta condicionante, las ampliaciones o alteraciones resultan forzadas como solución de diseño aminorando el confort y calidad de sus espacios.
Cuando la economía formal no es capaz de proveer el empleo, base del sustento, se acude a lo informal como vía alternativa para proveer el sustento.
Se pudiera concebir un subsidio por una sola vez al igual que el subsidio habitacional para instalarse con una miniempresa capacitando y proveyendo una red de inserción comercial que este amparada en instituciones de apoyo gubernamental, o tal vez en forma mas básica concibiendo la vivienda que se entrega, a quien lo requiera, de un espacio para una futura empresa familiar. Aun cuando existen muchos fracasos en planes de reconversión, no debe dejarse de lado este subsidio que impulsa el autoingreso y no la dependencia. Esto que surge a nivel informal se puede hacer como programa que sea alternativa voluntaria que reemplace los subsidios que integre politicas de capacitación y subsidios productivos.
Esto es aplicable a quienes no tienen casa ni trabajo, y a quienes tienen casa y están cesantes, o a quienes tienen ambas cosas pero insuficientemente dotado.
Incluso hay que decir que muchas veces las politicas de viviendas sustraen las habilidades de autoeconomia que se desarrollaban en el habitat aparentemente marginal para incorporarlos a un nuevo habitat tal vez con mas confort pero impidiendo mantener herramientas de autosustento como tener aves o un mini huerto en el patio, o un lugar para guardar el carretón, o la bodega para almacenar cartones recogidos de la calle, o el taller mecánico. Esto se observa en quienes rechazan alejarse del lugar de trabajo y no aceptan su vivienda o al rechazo de algunas familias porque no pueden albergar sus instrumentos de trabajo. También en áreas rurales la politica oficial de la vivienda social se concibe urbana no incorporando la implementación del sustento propio de lo agrícola o ganadero o de la pesca, o sea, des-provee su sustentabilidad. Esto ocurre porque si bien es necesario la vivienda mas importante es mantener una fuente de obtención de recursos.
Gino Schiappacasse, Arquitecto
Con las fluctuaciones de nuestro modelo de libre mercado una familia chilena promedio de escasos recursos, sobre todo en el limite de la pobreza, tendrá a lo largo de su vida, inevitablemente, irregulares episodios de cesantía por falta de empleo. Aun cuando predomine el trabajo permanente, habrá periodos de dos, de uno o ningún proveedor del sustento en la familia.
La vivienda como espacio arquitectónico ha sido pensada para que viva y se desarrolle un grupo familiar en que es crucial la sustentabilidad económica como base de su sustentabilidad grupal. Sin ello la familia puede destruirse.
Antiguamente la vivienda y el lugar de trabajo era uno solo, no se concebía el uno sin el otro, tanto en la agricultura como en el artesanado y la manufactura. Mas tarde el capitalismo industrial y el postindustrialismo de servicios, por efecto de la división del trabajo, concibieron su separación que, incluso, fue declarado como un principio en la Carta de Atenas de Le Corbusier, uno de los arquitectos precursores del modernismo en la arquitectura y el urbanismo.
La vivienda social, inicialmente como vivienda obrera, se piensa como un lugar para vivir, separado del lugar del trabajo.
La vivienda como un contenedor de resguardo social y provisión emocional afectiva para sus integrantes, también puede ser mirada, en forma alternativa, como un lugar de creatividad parental y filial- el padre es modelo de la ética del trabajo para sus hijos- en su mutua formación y oportunidad de iniciativa económica y provisión productiva.
Si se repiensa su rol sumando lo productivo, puede ser la infraestructura básica, el recipiente del sustento económico que da sustentabilidad familiar y social en los parentesis en la continuidad laboral, o de complemento al empleo cuando los ingresos son insuficientes.
Asi como Yunis, creador del Banco de los Pobres piensa que la oportunidad de salir de la pobreza es salir de la dependencia y la falta de oportunidades hacia su propia promoción, en Italia, país desarrollado, se provee la mayor parte de su economia de las empresas familiares que se desarrollan en un lugar propio.
Al incorporar un lugar de trabajo a la vivienda que la haga mas sustentable y sea herramienta de ingresos adicionales ya sea mono o multifamiliar o de carácter comunitario, puede reforzar el arraigo y aminorar la migración y el abandono parental. Al quedar sin empleo el jefe(a) de familia no quedará sin trabajo y tendrá un lugar que puede proveer su propio negocio como paliativo para los periodos de baja económica o incremento empresarial que impulse su autonomía en el empleo.
Un antiguo proverbio dice que en vez de regalar un pez cada dia es mejor enseñar a pescar. Agreguemos que también es necesario proveer la caña de pescar y el bote.
Muchas familias hoy tienen techo, pero es un techo precario cuando no esta asegurado el sustento permanente.
La utilización de la vivienda como lugar productivo se hace frecuentemente en forma informal, para lo cual el poco espacio residual o la transformación de lo habitacional es ocupado por esta actividad que altera el desenvolvimiento normal de la vivienda. Tipologías como el almacén, el taller mecánico, el pañol carpintero, salón de peluquería, o la fabrica artesanal son tipologías productivas que conviven con lo habitacional. Como la vivienda no es concebida con esta condicionante, las ampliaciones o alteraciones resultan forzadas como solución de diseño aminorando el confort y calidad de sus espacios.
Cuando la economía formal no es capaz de proveer el empleo, base del sustento, se acude a lo informal como vía alternativa para proveer el sustento.
Se pudiera concebir un subsidio por una sola vez al igual que el subsidio habitacional para instalarse con una miniempresa capacitando y proveyendo una red de inserción comercial que este amparada en instituciones de apoyo gubernamental, o tal vez en forma mas básica concibiendo la vivienda que se entrega, a quien lo requiera, de un espacio para una futura empresa familiar. Aun cuando existen muchos fracasos en planes de reconversión, no debe dejarse de lado este subsidio que impulsa el autoingreso y no la dependencia. Esto que surge a nivel informal se puede hacer como programa que sea alternativa voluntaria que reemplace los subsidios que integre politicas de capacitación y subsidios productivos.
Esto es aplicable a quienes no tienen casa ni trabajo, y a quienes tienen casa y están cesantes, o a quienes tienen ambas cosas pero insuficientemente dotado.
Incluso hay que decir que muchas veces las politicas de viviendas sustraen las habilidades de autoeconomia que se desarrollaban en el habitat aparentemente marginal para incorporarlos a un nuevo habitat tal vez con mas confort pero impidiendo mantener herramientas de autosustento como tener aves o un mini huerto en el patio, o un lugar para guardar el carretón, o la bodega para almacenar cartones recogidos de la calle, o el taller mecánico. Esto se observa en quienes rechazan alejarse del lugar de trabajo y no aceptan su vivienda o al rechazo de algunas familias porque no pueden albergar sus instrumentos de trabajo. También en áreas rurales la politica oficial de la vivienda social se concibe urbana no incorporando la implementación del sustento propio de lo agrícola o ganadero o de la pesca, o sea, des-provee su sustentabilidad. Esto ocurre porque si bien es necesario la vivienda mas importante es mantener una fuente de obtención de recursos.
Gino Schiappacasse, Arquitecto



